En un giro desafortunado de eventos, el emblemático kiosko El Tintero, que ha sido parte integral de Torrevieja durante más de 80 años, enfrenta su demolición este jueves. Esta decisión llega a pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento por conservar este local histórico, cuyo informe para declararlo Bien de Relevancia Local no se recibió a tiempo, lo que podría haber retrasado o incluso evitado su derribo.

Fotografía obtenida en el periódico La Verdad

El kiosko El Tintero está ubicado entre la playa del Cura y las ‘piscinas naturales’ del paseo Juan Aparicio. Eva Moya

El Tintero, que comenzó como un lugar para teñir artes de pesca y luego se convirtió en un referente de los veranos en Torrevieja, será demolido por orden de la Demarcación de Costas. Este organismo ha interpretado que la actividad económica del kiosko se desarrolla en dominio público marítimo sin la correspondiente concesión. Mientras tanto, el Ayuntamiento ha considerado al kiosko, ya en su tercera generación, como un elemento vital del patrimonio histórico y social de la ciudad, más allá de su valor arquitectónico.

La familia Chazarra, fundadora de El Tintero, se retira con dignidad y respeto por la memoria de su legado, después de 13 años de lucha legal por una concesión. Su despedida marca no solo el fin de un negocio, sino también de un símbolo cultural y social querido por los ciudadanos de Torrevieja y visitantes de la Vega Baja. La playa del Cura, donde El Tintero ha sido una vista familiar, perderá un icono que ha sido parte integral de la identidad local.

La última esperanza de la familia era un informe encargado por el Ayuntamiento para proteger el kiosko, pero su entrega no se produjo a tiempo para evitar la decisión de Costas. Este triste final para El Tintero pone de relieve los desafíos y las complejidades que enfrentan los negocios históricos en la región y suscita preguntas sobre la preservación del patrimonio local en Torrevieja.