El dato lo acaba de poner sobre la mesa el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana en su Barómetro de Salud Visual 2025. Un 40,2% de los niños y adolescentes valencianos padece miopía. La cifra no para de subir año tras año y la Organización Mundial de la Salud ya advierte de que a mediados de siglo la mitad de la población mundial será miope.
En Torrevieja, donde el censo recoge casi 20.000 menores de 19 años, las proporciones se traducen en miles de niños que podrían tener un problema visual sin diagnosticar. Y lo más preocupante no es solo la prevalencia, sino cuándo se detecta.
Por qué están aumentando los casos de miopía
Los expertos del COOCV apuntan a tres factores que se retroalimentan. El primero es genético y poco se puede hace, pero los otros dos sí dependen de los hábitos. El tiempo que los niños pasan con la mirada fija en distancias cortas (móvil, tablet, deberes, videojuegos) ha crecido de forma exponencial en la última década. Y el tiempo al aire libre, que tiene un efecto protector demostrado sobre el desarrollo visual, ha caído.
Lo paradójico en una ciudad como Torrevieja es que el clima invita a estar fuera todo el año, pero la realidad de muchas familias es otra. Las pantallas ganan horas en el día a día de los niños y los ojos lo acusan.
Una encuesta nacional de Ipsos publicada en octubre de 2025 reveló otro dato llamativo. El 94% de los padres españoles cree que unas gafas convencionales corrigen la miopía de forma definitiva. No es así. Las gafas compensan el defecto para que el niño vea bien, pero no frenan la progresión. Hoy existen lentes específicas de control de miopía diseñadas para ralentizar ese avance, pero el 64% de las familias ni siquiera sabe que existen.
La primera revisión, a los 10 años de media
Aquí está quizá el problema más grave. Según el mismo Barómetro del COOCV, los niños valencianos se someten a su primer examen visual completo a los 10 años de media. Los profesionales recomiendan hacerlo a partir de los 3.
Esa diferencia de siete años es una ventana enorme en la que la miopía puede aparecer, desarrollarse y consolidarse sin que nadie lo detecte. Un niño pequeño no sabe que ve mal porque no tiene referencia de lo contrario. No se queja, simplemente se acerca más al cuaderno, entorna los ojos o pierde concentración en clase.
De hecho, estudios preliminares citados por el propio Colegio muestran que el 84% de los estudiantes a los que se les corrigió la visión mejoró más de 20 puntos percentiles en pruebas de rendimiento académico. Ver bien y aprender bien van de la mano, y cuanto antes se detecte el problema, más opciones hay para frenarlo.
El Plan VEO, una ayuda que muchas familias aún desconocen
Desde finales de 2025, el Ministerio de Sanidad tiene activo el Plan VEO, una ayuda directa de hasta 100 euros al año por menor para la compra de gafas graduadas o lentillas. Está destinada a menores de 16 años con un problema de refracción diagnosticado y no depende de la renta familiar. Cualquier familia con derecho a atención sanitaria pública puede solicitarla.
El trámite se hace de forma presencial en ópticas adheridas al programa y estará disponible hasta el 31 de diciembre de 2026. Para menores de 5 años la prescripción debe venir de un oftalmólogo. A partir de esa edad, puede emitirla un óptico-optometrista colegiado.
La Generalitat Valenciana ofrece un incentivo adicional: una deducción autonómica del 30% en el IRPF para gastos en cristales graduados, lentes de contacto y productos de mantenimiento, con un tope de 100 euros. Ambas ayudas son compatibles.
Revisar ahora la vista de tu hijo, no en septiembre
El Barómetro del COOCV insiste en que esperar al inicio del curso escolar para revisar la vista es llegar tarde en muchos casos. Si tu hijo entorna los ojos para ver la pizarra, se acerca mucho al papel, se queja de dolor de cabeza después de leer o ha bajado el rendimiento escolar, merece la pena pedir cita con un óptico-optometrista y salir de dudas.