El alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, ha manifestado su rechazo a la construcción de una nueva planta desalinizadora en el término municipal. La iniciativa fue anunciada por Francisco Lucas, secretario general del PSOE en la Región de Murcia, quien indicó que el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) prevé licitar el anteproyecto en junio, con una capacidad estimada de producción de 100 hectómetros cúbicos anuales, principalmente destinada al regadío.
Dolón ha criticado tanto el fondo como las formas del anuncio, denunciando la ausencia de comunicación oficial al Ayuntamiento y advirtiendo del fuerte impacto ambiental y territorial que podría tener la nueva infraestructura, tal como ocurrió con la desaladora ya existente, especialmente en zonas como el barrio de San Roque. El primer edil también ha reclamado la falta de avances en los proyectos compensatorios pendientes por la construcción de la primera desaladora, como las obras en el Dique de Poniente o los proyectos en Lo Ferrís, Los Náufragos y el barrio del Acequión, algunos paralizados por informes del propio MITECO.
Desde el Gobierno central, el subdelegado en Alicante, Juan Antonio Nieves, ha recordado que la nueva planta ya estaba contemplada en el plan hidrológico del Segura 2023-2027 y que su ubicación específica aún no se ha definido. Además, ha asegurado que el proyecto se someterá a un proceso de información pública, en el que se garantizará la transparencia y se permitirá la presentación de alegaciones.
La situación revive la tensión institucional que ya se vivió hace dos décadas con la construcción de la primera desaladora, cuyo desarrollo también fue objeto de bloqueo municipal y judicial. Dolón ha comparado esta situación con otras decisiones unilaterales del Gobierno central, como la propuesta de instalar un centro de acogida de menores migrantes en la ciudad, subrayando nuevamente la falta de diálogo institucional.